miércoles, noviembre 30, 2005

ESPIRITUALIDAD IGNACIANA: TEMA V DE GUA: QUE NOS AYUDEN


Lo que pretendemos:
• Que quienes participamos en GUA identifiquemos los acentos de la espiritualidad ignaciana y los medios para vivirla.

Estrategias:
• Reflexionar sobre el modo de proceder del grupo y encontrar en el mismo algunas líneas fuerzas del modo ignaciano de proceder.
• Proponer una sistematización de la espiritualidad ignaciana y mirarnos personalmente ante ella.

Actividades propuestas:

Para la estrategia primera: Reflexionar sobre el modo de proceder del grupo y encontrar en el mismo algunas líneas fuerzas del modo ignaciano de proceder.
1. Oración para empezar: ver apéndice 1.
2. Revisión semanal: Sobre estos dos puntos…
a. Alguna persona que ha sido especialmente significativa esta semana.
b. ¿Qué experiencias tengo de reflexionar las cosas que debo hacer y de evaluarlas? ¿Tengo algún ejemplo de estos últimos tiempos?
3. Algunas preguntas sobre nuestro modo de trabajar como grupo:
a. ¿Qué cosas tenemos en común? ¿Hay alguna referencia común que podamos decir que es la más importante entre la gente del grupo?
b. ¿Qué importancia le damos al examen de la vida cotidiana, de las cosas que sentimos?¿Por qué o para qué dedicamos tiempo al examen de la vida cotidiana?
c. ¿Qué lugar le damos a la oración? ¿Te parece mucho o poco importante? ¿Te parece que hacemos más o menos oración que otros grupos cristianos? ¿Encuentras alguna cosa especial en la oración del grupo?
d. ¿Tenemos por costumbre evaluar? ¿Qué lugar ocupa la evaluación en nuestro modo de proceder? ¿Por qué o para qué evaluamos?
e. ¿Tú dirías que nuestro grupo nos intenta preparar para la vida cotidiana y para la toma de decisiones en la misma?

Para la estrategia segunda: Proponer una sistematización de la espiritualidad ignaciana y mirarnos personalmente ante ella.
1. Lectura: .Apéndice 2.
2. Sugerencias: Hacemos una rueda con las dos cosas que más nos llaman la atención del resumen de espiritualidad ignaciana.

Acabamos evaluando…


APÉNDICE 1: ORAMOS

Nos sabemos llenos de vida: cerramos nuestros ojos y estamos atentos a lo que sentimos en nuestro interior.
Nos sabemos con los pies en este mundo. Sentimos nuestros pies, sus plantas que aprietan contra el suelo de la casa.
Nos sabemos sostenidos por Dios, ponemos nuestras manos sobre las rodillas y sentimos su fortaleza; sentimos nuestras espaldas que nos mantienen erguidos. Sentimos sus dolores y sus fortalezas.
Nos sabemos habitados por su Espíritu. Tomamos aire y lo sentimos entrar y salir de nuestros pulmones. Dejamos que se llenen.
Nos sabemos rodeados de sus mensajes. Con los ojos cerrados imaginamos los rostros de las personas que son mensaje de Dios para nuestras vidas. Agradecemos sus nombres.
Nos sabemos llamados a vivir con Él, a proclamar la Buena Noticia, a expulsar los demonios de este mundo… Imaginamos Su Rostro, el del Señor. Vemos cómo nos señala los demonios de este mundo: la pobreza, la pobreza de espíritu, la soledad, la falta de justicia, la mentira, … Sentimos como Él nos envía: VE, YO ESTARÉ CONTIGO…
Sentimos cómo nos habita: el aire….
Sentimos cómo nos sostiene: nuestras rodillas, nuestra espalda…
Sentimos cómo estamos con los pies en este mundo…
Abrimos los ojos…
COMPARTIMOS…


APÉNDICE 2: LAS PECULIARIDADES DEL CAMINO IGNACIANO

Cuando uno pregunta a jóvenes que quieren entrar a la Compañía de Jesús, qué es lo que más les llama la atención en la Orden de los jesuitas y en la vida de san Ignacio, es frecuente escuchar que dicen: “lo que más admiro en ellos es su espiritualidad”.

¿Será que conocen lo que es espiritualidad y lo que es característico de la espiritualidad que Ignacio de Loyola plasmó en la vida e historia de la Iglesia? Para aclarar bien la respuesta a esas dos preguntas, les ofrecemos el siguiente bosquejo:

1º Hay muchas maneras de expresar lo que se entiende por espiritualidad. Nosotros lo entendemos como “el encuentro del espíritu humano con el Espíritu de Dios, de modo que Dios hace Su propuesta, y la persona humana responde al proyecto de Dios”.

2º Ignacio se encontró con Dios en un momento crucial de su vida: cuando sintió en su cuerpo herido el fracaso de sus ambiciones humanas. A partir de entonces fue captando la llamada de Dios –fue “discerniendo” Su propuesta- y le respondió en forma gradual y progresiva, pero total y radical.

3º La experiencia de “conversión a Dios la fue viviendo durante varios años, y la escribió Ignacio en un libro que se llama “Ejercicios Espirituales” que, según su mismo autor, es “todo lo mejor que en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo, como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos”.

4º Los rasgos principales de la espiritualidad que se deriva de los Ejercicios Espirituales los podemos sintetizar en los siguientes puntos:

1. Búsqueda apasionada de la voluntad de Dios
2. Capacidad para saber discernir los “signos de Dios”
3. Actitud de querer siempre “lo más y mejor” en el servicio de Dios
4. Simpatía y sintonía con todo lo creado y humano
5. Libertad interior y disponibilidad al servicio del Reino
6. Conocimiento, valoración y amor personal a Jesucristo
7. Integración entre contemplación y acción: “en todo amar y servir”
8. Amor y obediencia a la Iglesia real
9. Armonización entre el servicio a la fe y la promoción de la justicia
10. Cultivo de las virtudes y devociones sólidas

5º La espiritualidad ignaciana tiene una clara orientación hacia el apostolado inspirada en la invitación de Cristo a colaborar con Él en la construcción del Reino de Dios. La persona que vive dicha espiritualidad experimenta una fuerte inclinación a poner todos sus talentos al servicio de la evangelización. Esto supone que tiene muy claro el fin que le propone Dios, y que sabe relativizar todas las cosas como medios para lograr el fin.

6º La vivencia de dicha espiritualidad se alimenta y se canaliza a través de un triple canal: oración, formación y acción. La oración y la acción se integran en la famosa fórmula de “contemplación en la acción”. La formación de la persona es permanente, intensa y orientada hacia la maduración cristiana del apóstol: no se estudia para saber no más, sino para servir mejor.

7º Ese ideal de vida supone y exige del cristiano una gran dosis de libertad interior, que Ignacio llama “indiferencia”, pero que es la disposición interior necesaria parapoder vivir el planteamiento evangélico de “Busquen, ante todo, el Reino y la Justicia de Dios, y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt. 6, 33).

jueves, noviembre 24, 2005

SOMOS IGLESIA EN TENERIFE: CUARTO TEMA GUA PARA ESTE AÑO



Lo que pretendemos:
· Que las personas que participamos formulemos el modo en que podemos ser Iglesia, desde nuestra espiritualidad concreta, en Tenerife.

Estrategias:
Señalar qué cosas concretas marcan la espiritualidad ignaciana como modo de ser Iglesia.
Buscar la información necesaria sobre necesidades de la Iglesia.
Establecer actividades concretas que nos ayuden a ser Iglesia en Tenerife y a aportar nuestra propia identidad como una actividad de la familia ignaciana…

Actividades propuestas:

Para la estrategia primera: señalar qué cosas concretas marcan la espiritualidad ignaciana como modo de ser Iglesia.

Oración para empezar: ver apéndice 1.
Revisión semanal: ¿Qué cosas ocupan el lugar de Dios a veces en mi vida? Échale un vistazo a la semana y pregúntate si hubo alguien o algo que quiso ser, o que yo le dejé ser, un ídolo…
Algunas ideas sobre Espiritualidad Ignaciana e Iglesia: ver apéndice 2.
Leemos el documento.
Cada persona elige aquello con lo que se siente más identificado.

Para la estrategia segunda y tercera: buscar información sobre las necesidades de la Iglesia en Tenerife y establecer una serie de actividades concretas…
Lectura:
del documento aprobado provisionalmente en el encuentro de la Red Ignaciana en Las Palmas. Apéndice 3.
Sugerencias:
¿Qué actividades podrían ayudarnos en Tenerife?

Acabamos evaluando…


APÉNDICE 1: ORACIÓN


Señor Dios, ya sabemos que sólo tú eres Dios y que ni el Papa, ni los obispos, ni los curas, ni tampoco mi conciencia y mi modo de ver son Dios.
Pero, a veces, Señor, nos comportamos como si creyésemos que tenemos la verdad absoluta y que nuestra palabra es más importante que tu Palabra, y que nuestras opiniones son más valiosas que tu Verdad.
Haznos, Señor, pobres y humildes.
Señor Jesús, ya sabemos que tú le dijiste a Pedro que Él es la Piedra sobre la que edificar la Iglesia y que nos prometiste que estarías presente cuando dos o tres se reunieran en tu nombre.
Pero, a veces, Señor, no nos gusta Pedro y preferimos vivir a solas nuestra fe o nuestra no fe, como si fuéramos capaces de olvidar a tu Iglesia, a nuestra gente.
Haznos, Señor, pobres y humildes.
Espíritu Santo, ya sabemos que tú te despliegas en el mundo, que eres luz en medio de la oscuridad, que despiertas vida donde hay muerte, que eres siempre nuevo y siempre renovador.
Pero, a veces, Señor, preferimos quedarnos con lo que tenemos seguro y no nos gustan las cosas que nos obligan a empezar nuevos senderos.
Haznos, Señor, pobres y humildes.
Danos los ojos con los que Jesús miraba, las manos con las que tocaba, los labios con los que besaba…
Que sea todo como tú quieres, que nos des tu amor y tu gracia, que sólo estos nos bastan.
Amén.

APÉNDICE: ALGUNAS IDEAS


La espiritualidad ignaciana tiene a Dios como único absoluto. Fuera de Él, todo lo demás, es relativo. Ni siquiera las cosas más sagradas son absolutas cuando dejamos a Dios ser Dios.
La espiritualidad ignaciana tiene a Jesús, el Cristo, en su centro. Él es la Palabra hecha carne. Su modo de vivir y de ser son nuestra inspiración. Él es nuestro maestro. El Cristo pobre y humilde de los Evangelios es el Cristo que seguimos.
La espiritualidad ignaciana es una espiritualidad del discernimiento. El Espíritu de Dios se despliega en el mundo, lo renueva, lo recrea continuamente. Dios tiene una voluntad para nuestras vidas. Sólo encontraremos ese camino si estamos en Espíritu de Discernimiento: personas atentas a lo que Él nos dice en el corazón y en la realidad de las cosas.
La espiritualidad ignaciana mira a la Iglesia como un lugar privilegiado de encuentro con Dios. Por eso, Ignacio nos propone sus pistas para el sentido verdadero que en la Iglesia militante debemos tener. La Iglesia impide que hagamos un dios de nuestras ocurrencias. La Iglesia nos ayuda a conocer nuestra misión como cristianos y cristianas. La Iglesia nos confirma en la fe.
La espiritualidad ignaciana es una espiritualidad de la alabanza, el respeto y el servicio.
La espiritualidad ignaciana es una espiritualidad de lo global, de lo universal. Toda realidad del mundo puede ser un lugar de encuentro con Dios. El respeto a lo local, a lo de aquí, no es absoluto: Dios mira el mundo entero como su mundo. Somos católicos, es decir, universales.
La espiritualidad ignaciana es una espiritualidad de la encarnación. Dios no es una idea. Tampoco la Iglesia es una idea. Hay un Dios que se manifiesta en la historia y hay una Iglesia que es históricamente concreta: la Iglesia en la que vivimos.






APÉNDICE 3: DOCUMENTO DE LA RED IGNACIANA


En torno a una serie de palabras clave, agrupamos lo que se vivió estos dos días en el III Encuentro de la RAI en Las Palmas de Gran Canaria. Conviene recordar que el tema de reflexión era este: ¿Cómo ser Iglesia local desde la espiritualidad ignaciana? Elegimos algunas palabras grandes, en torno a las que se encuentran otras. A continuación presentaremos tanto las reflexiones que se explicitaron en el encuentro como las posibles y modestas pistas de actuación.

Palabras clave

En torno a la palabra COMUNIÓN aparecen otras que amplían el campo semántico: diálogo, comunicación, fidelidad crítica, fidelidad creativa, cuerpo apostólico, corresponsabilidad, red de redes y, por supuesto, la expresión ignaciana sobre el “sentido verdadero que en la Iglesia militante debemos tener”.
En torno a la palabra CAPACITACIÓN se hace referencia a formación, humildad y realismo, participación en los espacios que ya existen, coraje evangélico, espacios sociopolíticos, espiritualidad inculturada.
Otras palabras que aparecen con fuerza nos recuerdan transversales fuertes de nuestra espiritualidad ignaciana: universalidad, discernimiento, acompañamiento, etc.

Algunas observaciones que vienen al caso

Con frecuencia, por los motivos que sea, tenemos la sensación de que falta de diálogo dentro de la Iglesia. Del mismo modo, se instala entre nosotros la impresión de que tampoco somos capaces de tender puentes de diálogo hacia fuera de la Iglesia.
Del mismo modo, no pocas veces nos comportamos como si estuviéramos instalados en esta idea equivocada: estamos solos y solas en la Iglesia. Parece que desconocemos que hay gente con ansia de conocer el amor de Dios y no termina de saber cuál es su sitio en una Iglesia que les parece demasiado cerrada.
Si hay un centro de todo diálogo dentro de la Iglesia y de esta con la sociedad, es el que marca la lectura de hoy, Mateo 25: los que tienen hambre, los que están desnudos, los que están en la cárcel. O aquella otra cita del evangelio: la buena noticia es anunciada a los pobres.
Una idea muy importante a tener en cuenta: nadie tiene autoridad moral para proponer nada a las demás comunidades e instancias de la Iglesia, si está participando en lo que ésta está ya haciendo. Por eso, debemos estar en los ámbitos que ya existen y que muestran que hay mucha gente con la misma sensibilidad.
La formación, la capacitación, es tarea decisiva. Muchas veces, hemos tenido una historia eclesial que nos ha llevado en una dirección extraña, como lo que sucede con la relación entre papado y obispado, o entre los carismas más personales y la Iglesia objetivadora que los hace eclesiales. La antigua visión de un papa superpoderoso que anulaba los obispos no se ha visto sustituida por un modo más colegial de entender el obispado, sino que, probablemente, se ha dado un paso hacia un cierto “papismo” de cada obispo. Tenemos que capacitarnos para un nuevo modo de ser Iglesia, con una relación diferente entre pastores y laicos, entre vida religiosa e iglesia local. Ya estamos en ello. Pero no acabó la tarea de capacitación.

Qué podemos hacer cada uno y cada una

Sin duda, los EE.EE. de San Ignacio son una herramienta que debemos usar. Las reglas para el sentido verdadero que en la Iglesia militante debemos tener, situadas al final de la experiencia de los ejercicios, son un camino que debemos personalizar y trabajar. Adolfo Chércoles tiene muy trabajado el tema.
Por otro lado, no deberíamos empeñarnos en eludir nuestra responsabilidad personal en la situación eclesial actual. Demasiado fácil resulta atribuir a la jerarquía o a las instituciones nuestros problemas. Está en nuestra mano dar signos: fomentar el diálogo que demandamos a otros, mostrar nuestra pertenencia a la Iglesia como fuente de alegría, de esperanza; reconocer en humildad que no somos los dueños de la verdad y que somos sólo un grupo más, un carisma más, entre otros muchos.
La formación personal, la lectura, es una buena pista de trabajo.

Qué podemos pedir a la CAL como dinamizadora de nuestra red

En primer lugar, que la propia CAL se componga de miembros que escuchen las diferentes sensibilidades de nuestra red ignaciana. Para eso, la propia CAL debe estudiar su modo de actuar, sus funciones, su operatividad.
En segundo lugar, la CAL podría facilitar medios de formación en este tema. Sin duda, es un tema que debe estudiarse: proponer diferentes modos para abordar el tema. Parece conveniente recopilar lo que está escrito y también seleccionar lo más importante. La divulgación de los mismos a través de la web de redanchieta.org sería un buen instrumento. Otra posibilidad sería la de encargar a diferentes personas la elaboración de artículos concretos sobre diferentes temas de esta vivencia eclesial de nuestra misión.
Una tercera propuesta es algo más ambiciosa: deberíamos aprovechar la dinámica que vivimos de encuentro necesario entre diferentes instancias de la Iglesia local para buscar el modo en que podamos propiciar o fomentar la ampliación de este tipo de reflexión y encuentro. Se le pide a la CAL que proponga fórmulas para la creación de espacios no tan formales de encuentro y reflexión entre personas laicas, religiosas y presbíteros diocesanos.
En cuarto lugar, la CAL debe estudiar estos otros puntos: a) las formas en que los EE.EE. de san Ignacio pueden ofrecerse a instancias cada vez más amplias; b) el significado de nuestra propia red y de sus encuentros y la participación en los mismos; c) el ritmo de dos momentos de red a lo largo del año: el encuentro en Gran Canaria y el retiro en Tenerife.

Algunas otras sugerencias

Las personas que participamos en el encuentro de la Red Ignaciana sabemos que cada institución tiene su propia autonomía organizativa y que la RAI no es una instancia ejecutiva. Sin embargo, sin pretender otra cosa que compartir nuestras sugerencias y preocupaciones, formulamos las siguientes observaciones:
Que preocupa la participación ignaciana en el accionariado de la COPE, que no es comprensible para todos y todas. Quizás sería bueno dedicar nuestra reflexión anual al tema de la presencia cristiana ante y en los medios de comunicación.
Que sería muy bueno que las CVX reflexionaran sobre su presencia en las actividades y organismos de la Iglesia local.
Que sería deseable que las instancias diocesanas de animación pastoral animasen a la militancia desde la pluralidad de presencias en la Iglesia y en la sociedad en la que buscamos el Espíritu de Dios. No sería mala cosa que los avisos parroquiales animaran y alentaran a la participación en cosas como la campaña pobreza cero.
Que sería bueno que alguna instancia o institución ignaciana animara a una reflexión profunda sobre la postura de la Iglesia en el tema de la educación aquí en Canarias. El debate sobre la LOE y las posiciones contra la misma de muchas instituciones y personas no es fácil de comprender incluso para muchos miembros de nuestra red que están profesionalmente en el mundo de la educación.
Que el Centro Loyola estudie la posibilidad de establecer una sede en Tenerife; al igual que sería muy importante que la planificación de actividades se haga tras el diálogo con otros centros o instancias que tienen una presencia FE Y CULTURA similar.

lunes, noviembre 14, 2005

SOMOS IGLESIA: TERCER TEMA DE GUA PARA ESTE OTOÑO

TEMA 3: SOMOS IGLESIA

Lo que pretendemos:
• Que las personas que participamos compartamos nuestro modo de sentirnos Iglesia.

Estrategias:
• Señalar nuestras experiencias de Iglesia, más positivas y más negativas.
• Reflexionar a partir de la experiencia de la espiritualidad Ignaciana en la Iglesia.

Actividades propuestas:

Para la estrategia primera: señalar nuestras experiencias de Iglesia, más positivas, más negativas.

1. Oración para empezar: ver apéndice 1.
2. Revisión semanal: ¿Qué imagen? ¿Qué persona? ¿Qué palabra?
3. Narraciones: se trata de proponer en el grupo las experiencias de Iglesia que he tenido. Para eso, puede servir este guión…
a. Personas de Iglesia que han sido relevantes en mi vida.
b. Dificultades con personas de Iglesia que cuestionaran mi fe.
c. Acontecimientos comunitarios que marcaron mi experiencia de fe.
d. Mis dificultades para ser Iglesia.

Para la estrategia segunda: reflexionar a partir de la espiritualidad Ignaciana en la Iglesia
1. Encuentro de la red ignaciana en Las Palmas, días 19 y 20 de noviembre.

Acabamos evaluando…




TEMA 3: SER IGLESIA, DESDE LA ESPIRITUALIDAD IGNACIANA: apéndice 1: oración Casa de La Juventud,
La Laguna,
octubre 2005


Empezamos sintiéndonos en Tu presencia: Siento mi cuerpo. Lentamente. Desde la planta de los pies hasta la energía que recorre mi columna vertebral. Siento mi cuello, sus tensiones y su fortaleza. Siento mis manos. Oigo cómo mi sangre circula por mis venas. Noto el frescor del aire que atraviesa mis pulmones. Le pongo nombre, un nombre innombrable. Tú, mi Dios, tú, mi alegría, tú, mi vida, mi esperanza, mi fortaleza, mi roca… vamos pronunciando su nombre, lentamente, con claridad. Escuchamos los nombres que los demás van diciendo. Sentimos su fuerza, su verdad…
Leemos la Palabra:


YA ESTÁ EN LA CALLE

La escultura de José Arce Rojas ya está frente a su casa natal. Los actos conmemorativos de su aniverario, el 8 de noviembre, se iniciaron con la eucaristía presidida por el Provincial de los jesuitas, Francisco José Ruiz, en la parroquia del Salvador. Posteriormente, tuvo lugar el desencubrimiento de la imagen de Arce Rojas, obra del escultor palmero Antonio López. Las palabras del alcalde de Santa Cruz de La Palma y del propio provincial siguieron a la bendición del monumento oficiada por D. Manuel, el párroco del Salvador.

REORGANIZANDO LA ACTIVIDAD

Tras la reunión del pasado sábado, toda la gente de GUA queda comprometida para reorganizar la actividad. El próximo fin de semana tenemos la cita del III ENCUENTRO RAI: IGLESIA LOCAL Y ESPIRITUALIDAD IGNACIANA. Como saben, es el tema que estamos abordando ahora. Sería fantástico que te animaras a participar.
Por otro lado Trini ha quedado encargada de contactar con Pedro Crespo para solicitar ayuda de cara a una mejor organización de las actividades. Por su parte, Raúl nos envía una nota recordándonos la importancia de participar en las reuniones de la Pastoral Universitaria, cuya casa utilizamos y de cuya Pascua somos responsables.

jueves, noviembre 10, 2005

LAS ACTIVIDADES DE GUA SE REANUDA

Suspendida la convivencia hasta otro momento, las actividades de GUA se reanudan

Los sábados, a las diez de la mañana, GUA nos invita a participar en sus actividades. Nos reunimos para compartir la vida y abordar cuestiones de actualidad. Aunque la fe cristiana orienta a quienes participamos, no te sientas excluido o excluida si no la vives: desde el respeto y el libre compartir, tenemos sitio para quien tenga buena voluntad.